lunes, diciembre 31, 2007

Un ombú en el hemisferio equivocado

Perdón, lo tengo en concurso. Lo repongo después del fallo.

44 comentarios:

Anónimo dijo...

Un cuento magnífico. Casi genial. ¿Por qué esa mamada? Ese pasaje me saca del ensueño y me arrea un bofetón.
No necesitas ese reclamo de cine barato. No lo exige el guión. Deja esos recursos para cuentos mediocres. Éste no los necesita, brilla por sí sólo.
Te sigo leyendo.
¡Feliz 2008!

hanksiolitico dijo...

Anónimo, esa mamada es lo único crucial en el cuento, y resulta que soy yo quien lo ha escrito, ¿vale? Lamento que no lo entendieras como yo, pero festejo la bendita posibilidad de este intercambio de pareceres.
La vida es tan sutil como un camión volquete.
Que seas tan feliz como te sea posible este año, se llame como se llame.

bank dijo...

Me ha gustado, así de simple.

bank

Anónimo dijo...

Hola:

A mí tampoco me ha gustado la incursión de la mamada, y me parece asqueroso como tratas (1) el asunto; así como el desenlace (2). Me permito olisquear entre líneas y que me lleguen un par de sensaciones:

Una. Estás a bajo cero.
Dos. Hank frío, final cruel.

No me gusta lo que cuentas, pero tengo que felicitarte por cómo lo cuentas (a excepción de las salvedades mencionadas: 1 y 2). Mi asombro es enorme, me pregunto qué habrás estado leyendo que ha podido influirte así. Nunca te he visto un castellano tan nítido, tan exacto, tan bien delimitado.

Exacerbaste mi golosina y lo repasé varias veces. Por increíble que parezca nunca que te leí nada que me gustase menos (en cuanto a hechos /La estructura me parece muy equilibrada, irreprochable; así como el tono y el ritmo./) y que admirase más en lo relativo al manejo del idioma.

Muy depurado. Joder, muy elegante. Dios!, que escritor no serías si...

(Algo no connatural a mi persona me aconseja que no termine la frase.)

Esto hay que leerlo con lupa. Volveré otro día con un saco. Le he echado el ojo a un puñado de recursos, y me pasa como a algunos pájaros con los brillos...

Blacker crow than ever

Anónimo dijo...

Muy bueno, chico. Siento una lúcida conmoción

Anónimo dijo...

Al lío:

"Me frené a unos metros de distancia y abrí el libro que llevaba bajo el brazo, para disimular. De pie (*), parada en mitad de aquel sendero del campus, miró de reojo a izquierda y derecha,..."

* Sobra.

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"Bajo una acacia en flor que bordeaba el pasaje..."
"...en el chinarro ocre bordeado por dos hileras de setos..."

"...en los ojos negros de una mujer que luego sangra profusamente."
"...y no se me ocurrió otra cosa que sudar profusamente..."

"...pero cuando su sonrisa iluminó el amparo del ombú..."
"...me preguntó de nuevo, iluminándome con una sonrisa cuajada de esperanza."
"Ya apenas visible desde el centro del árbol, tuve que salir de su amparo y alejarme..."

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Ambigüedades:

"Se me ocurrió que todo aquel asunto de la falda, amparado en una actitud huidiza que parecía fruto de una timidez que no venía muy a cuento a simple vista, sucedía no sólo sin su permiso sino incluso a su pesar."

"Efectivamente, el asunto era como parecía: un misterio total, indescifrable y quizás indiscernible."

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LO MEJOR

1. La sorpresa que procura la fresca espontaneidad de este diálogo:

―¿Me sigues? ―me preguntó desde la distancia de seguridad que yo había mantenido hasta el momento.
―En sentido estricto, no.
―¿Entonces, de qué se trata?
―Bueno, yo diría que me arrastras, que eres tú quien tira de mí.
Me sorprendió darle tan peregrina explicación, casi tanto como si no lo hubiera dicho yo, pero era evidente que allí no había nadie más."


2. La composición de esta situación:

"Sólo un par de minutos de silencio después ya había coleccionado, en el paño tableteado que mantenía extendido como una bahía entre sus rodillas abiertas, dos cáscaras livianas de algún posible fruto o semilla del enorme árbol, un trozo de hoja lanceolada y dos briznas de hierba verde que habían volado, dios sabe cómo, hasta la comba de su falda."

3. La vigorosa redacción y elegante distribución de elementos en este párrafo, que se hace llamativa por resultar el modo en ti inusual:

"Desde la primera rama, que consiguió alcanzar pisoteándome los hombros y un par de veces la cabeza, me miró feliz, y pude evitar la visión suave del triángulo de las bragas cubriendo el pliegue de su culo, pero no lo hice. Me quedé observando desde abajo mientras ella subía con cierta agilidad por horquillas y bifurcaciones. Ya en un punto no demasiado accesible le grité que tuviera cuidado con los tallos más delgados, que podían ceder y quebrarse a pesar de la liviana carga de su cuerpo.
A estas alturas, las sacudidas de sus movimientos habían transformado la azarosa lluvia de restos vegetales en un torrente que se precipitaba en oleadas sobre mis ojos y me obligaba a parpadear continuamente y a cubrirme con la mano mientras seguía mirando entre los dedos el ascenso cada vez más precario de la chica."


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Traje el saco. Me llevaré sólo aquello que pueda utilizar; y son este par de síntesis descriptivas:

"Ya apenas visible desde el centro del árbol, tuve que salir de su amparo y alejarme..."

"Ella miraba sin percance alguno entre las ramas,..."

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Y por último:

3. Así, la ontología nos enseña: 1.° que si el en-sí debiera fundarse, no podría ni siquiera intentarlo salvo haciéndose conciencia; es decir, que el concepto de causa sui lleva consigo el de presencia a sí, es decir, el de la descomprensión de ser nihilizadora; 2.° que la conciencia es de hecho proyecto de fundarse a sí misma, es decir, proyecto de alcanzar la dignidad del en-sí-para-sí o en-sí-causa-de-sí. Pero no podríamos valernos de ello. Nada permite afirmar, en el plano ontológico, que la nihilización del en-sí en para-sí tenga por significación, desde el origen y en el seno mismo del en-sí, el proyecto de ser causa de sí. Muy al contrario, la ontología choca aquí con una contradicción profunda, puesto que la posibilidad de un fundamento viene al mundo por el para-sí.

Para ser proyecto de fundarse a sí mismo, seria menester que el en-sí fuera originariamente presencia a sí, es decir, que fuera ya conciencia. La ontología se limitará, pues, a declarar que todo ocurre como si el en-sí, en un proyecto de fundarse a sí mismo, se diera la modificación del para-sí. A la metafísica corresponde formar las hipótesis que permitirán concebir ese proceso como el acaecimiento absoluto que viene a coronar la aventura individual que es la existencia del ser. Va de suyo que tales hipótesis quedarán como hipótesis, pues no podríamos alcanzar ni convalidación ni invalidación ulterior de ellas.

Lo que constituirá la validez de las mismas será sólo la posibilidad que nos den de unificar los datos de la ontología. Esta unificación no deberá constituirse, naturalmente, en la perspectiva de un devenir histórico, puesto que la temporalidad viene al ser por el para-sí. No tendría, pues, sentido alguno preguntarse qué era el ser antes de la aparición del para-sí. Pero no por eso la metafísica debe renunciar a intentar determinar la naturaleza y el sentido de ese proceso antehistórico, fuente de toda historia, que es la articulación de la aventura individual (o existencia de en-sí) con el acaecimiento absoluto (o surgimiento del para-sí). En particular, al metafísico corresponde la tarea de decidir si el movimiento es o no una primera "tentativa" del en-sí para fundarse, y cuáles son las relaciones entre el movimiento como "enfermedad del ser" y el para-sí como enfermedad más profunda, llevada hasta la nihilización.


(Sartre, El ser y la nada, 1943, conclusión.)

---

Saludos

sebastianDell dijo...

Entre tanto crítico literario, sólo diré que me ha encantado, tanto el estilo, como las palabras escogidas, como la mamada. Todo ello. Genial.

Rocío dijo...

Me gusta la historia, me gustan los personajes, me encantan los quizás, muy significativos en el texto. Me equivocaré seguro, pero está envuelto todo en una niebla mágica, casi como un sueño.
Besos

Anónimo dijo...

Sólo quienes te hacemos alguna crítica (que no implica desvalorización) nos escondemos tras el anonimato. Qué se le va a hacer... A nadie le gusta tener que decir un "no me gusta" y perder puntos en el listón de "las personas que te caen bien".
Pero por la misma razón (en este caso contraria) no deberías quedarte únicamente con el aplauso (si es que pretendes mejorar, claro, que no sé si es el caso).
No olvides que, anónimos o no, si entramos aquí y nos tomamos la molestia de dar nuestra opinión, (y alguna con mucho fundamento) es porque nos gustan tus letras. Mucho.
¿Qué otro motivo habríamos de tener?
Un abrazo.

sebastianDell dijo...

anónimo, decirle un "no me gusta" a alguien que le gusta escribir no debería llevarte a suponer que con esa crítica puedes perder puntos del tipo que comentas. Yo no escribo probablemente tanto ni tan bien como hansiolitiko, pero mi familia, mis amigos, mis compañeros de trabajo y mi señora me han dicho infinidad de veces un "no me gusta" bastante claro, sin que ello repercuta lo más mínimo en el afecto que les tengo. A veces las críticas son fundadas y aceptadas, a veces son fundadas y no aceptadas (asumidas) y a veces no son fundadas.

De hecho, pensar que un "no me gusta" puede tener ese tipo de consecuencia es hablar muy mal de la persona que recibe la crítica, en referencia a su capacidad para asimilar juicios negativos.

Diáfana dijo...

Me ha encantado, lo he disfrutado muchísimo. Muy bueno, buenísimo.
Por cierto, ¿que les pasa a los de ahí arriba con las mamadas? ¿Se habrán puesto demasiado nerviosos al imaginarla? ¿Una mamada es de mal gusto? Qué raro, cuando yo las hago a mis compañeros sexuales no suelen decir eso.
A mi me ha gustado de principio a fin, sin pegas, genial con mamada incluida.
Mira si me ha gustado que voy a repetir la palabra MAMADA.

Felicidades ;)

Anónimo dijo...

Los comentarios de la familia y amigos íntimos NO CUENTAN, ya que una crítica literaria sería una nimiedad para resquebrajar el cariño (o la dependencia, emocional o económica)que lo sustenta.

Pero la de un "colega" literario, cuyo "cariño" se sostiene únicamente sobre las letras que comparten, entonces, amigo mío, una mala crítica te hace bajar peldaños.

Dejémonos de comparaciones "politicamente correctas". Somos humanos, y nadie, NADIE, acoge una crítica brincando de alegría (aunque sea por su bien). Nuestra razón nos dice que hay que asimilarlas, pero nuestro corazón (que sólo se alimenta de emociones y nada sabe de razonamientos) PROTESTA.

Firmado:
Otro anónimo cobarde, pero bien intencionado.

Esther dijo...

Hola, Hank

Menudo cuento, éste. Impactante, intenso. Una mezcla de ternura y violencia difícil de digerir.

No encuentro una interpretación única: se sugiere tanto (o más) de lo que se dice. Me quedo, entonces, con la que prefiero. Alcanzo a imaginarla a ella, con claridad. No a él. Diría que es un estudiante común y corriente, que persiguió a una chica sin comprender que ella iba camino al suicidio. Pero es una explicación excesivamente simple: me molesta que piense en una imagen tan macabra como la de ojos atravesados por agujas de pino, en un momento en el que (se supone) está pensando en cómo levantarse a una chica bonita. Sobre todo, él la ve muerta y se va, así nomás, se va, como si tal cosa. Más aún:
“Recogí el libro de la banca en la que había estado su culo unos minutos antes de morir y volví sobre mis pasos en dirección a la facultad.” ¡Brrr! Me produce pánico una persona que, en ese momento, concentre su mente en la idea de que el culo de ella había estado en una banca. La reduce a un cacho de anatomía.

No, él no es un estudiante común y corriente. Da escalofríos.

La idea de suicidarse lanzándose desde un ombú... nunca pensé en una posibilidad semejante, y eso que vivo donde los ombúes crecen. Una idea original y bien pensada.

Los diálogos son muy buenos, en la forma y en el fondo, incluido en lo que no se dice (deliberadamente, claro está). Dejan una sensación... de tristeza. Eso. Ella... aún en su felicidad (una felicidad casi de niña), deja traslucir una profunda tristeza. Luego se entiende el por qué.

La prosa mantiene un equilibrio cuidadoso entre líneas complejas, elaboradas como una sucesión de imágenes:

“Me senté a su lado. Los calcetines blancos se le amontonaban en los tobillos. Sólo un par de minutos de silencio después ya había coleccionado, en el paño tableteado que mantenía extendido como una bahía entre sus rodillas abiertas, dos cáscaras livianas de algún posible fruto o semilla del enorme árbol, un trozo de hoja lanceolada y dos briznas de hierba verde que habían volado, dios sabe cómo, hasta la comba de su falda.”
(creo que es el párrafo que más me gustó, en cuanto a prosa)

... otras aparentemente simples, pero que definitivamente no lo son, y el no ser se relaciona quizás con una única palabra:
“La falda tableteaba contra sus muslos como un abanico escocés ceñido a la cintura.”
(tableteaba)
(Esta línea fue suficiente para que quisiera seguir leyendo)

“―¿Puedo entonces? ―me preguntó de nuevo, iluminándome con una sonrisa cuajada de
esperanza.” (iluminándome, no iluminándose)

“interesada de repente en la punta de sus dedos, o en las uñas, quizás pensativa.” (la diferencia entre punta de los dedos y uñas)

... y otras lo suficientemente coloquiales como para darle verosimilitud a la historia:

“ Desde luego, la cosa no progresaba, así que dejé de preguntar y no supe qué más hacer.”

El último párrafo, es un cierre excelente al texto.

Por supuesto que nada de lo anterior puede ser fruto de la casualidad: felicito, entonces, de todo corazón, al autor.

Sin embargo, para mi gusto (lo cual únicamente es mi gusto, nada más), en algunas líneas encuentro un exceso de elaboración, que incluso vuelve confusa la lectura, como en:
“Se me ocurrió que todo aquel asunto de la falda, amparado en una actitud huidiza que parecía fruto de una timidez que no venía muy a cuento a simple vista, sucedía no sólo sin su permiso sino incluso a su pesar.”
“Sus ojos, demasiado hondos, y grandes como amaneceres polares, me dijeron antes de que me alcanzara su aliento de bollo con partículas de tierra mojada recién horneado”
“pero cuando su sonrisa iluminó el amparo del ombú como una aurora boreal y cada detalle vivo suspiró un momento,”

Y se me presenta un problema aquí:
“Después de la felación, insistió tanto que tuve que ayudarla a subir por el tronco hasta la cruz del ombú, árbol originario de la pampa argentina que, por suerte ―pensé en ese momento―, se muestra siempre solícito y muy amable a la hora de ser escalado.”

Me da la impresión que hay un cambio de narrador, y deja de hablar el protagonista para intervenir un tercero, otro narrador, quizás el propio autor; por un lado, porque la aclaración de que el ombú es un árbol originario de la pampa argentina, me parece eso, una aclaración, una información; y por otro lado, me resulta más creíble el que él, en ese momento (justo en ese) haya pensado, simplemente, que “un ombú es fácil de escalar”, o bien “es fácil treparse a un ombú”.
(más allá que sea cierto que el ombú está en la pampa argentina y que es muy fácil treparse a él)

Realmente todo un gusto leer este texto, Hank. Bien escrito, intenso, y que deja bastante para pensar. Todavía, creo, se puede pulir más, sacarle brillo... y lo merece, realmente.

¿Hay otros como éste por allí, en la mente o en la pluma del autor?

Un abrazo,
Esther
PD: espero que no te moleste la extensión del comentario. Me cuesta realizar una síntesis cuando un texto tiene la complejidad, formal y de fondo, de éste.

Anónimo dijo...

... y bueno, como ya los críticos hablaron del envase y el contenido, le contaré a mis amiguitos con gustos literarios parecidos por qué me gustó esta historia que encontré aquí, y por qué deberían leerla (eh... esto... me gusta compartir con ellos las cosas que me gustan, redundando)

1. Me gusta la cara tímida del chico escondida tras el libro cortina. La pude imaginar sin ningún problema porque su creador lo moldeó claramente.

2. Asi mismo percibí el andar medio errático de la chica. Su vaivén de caderas. La vista de él, clavada en el ritmo. Creo que esa magia también la dibujó quien escribió esto con toda la intención del mundo puesta allí.

3. Sentí la lluvia de hojitas y otras cositas, cayendo a merced del viento.

4. Sentí la poderosa atracción de ella sobre él. La misma que el autor ejerce sobre el lector todo el rato.

5. Paladeé ese dulcísimo beso y me reí -no pude evitarlo- cuando quien escribe me lo corta con la propuesta de chupada -dijo chupada, y esa expresión que no es usual en mi tierra me mata de la risa- También pestañié (pestañié de pestañear !No es para menos!) con la propuesta de la chica. Creo que ambos, chica y autor consiguieron su propósito, que era conseguir ese pestañazo ruborizado y ese "No quiero, no quiero, échamelo en el sombrero..." que cualquiera en semejante circunstancia expresaría, igual con menos encanto que este chico. A ella le estoy dando ya el máximo de la calificación y a él...hmmm... una medalla.

6. No he podido más que quedarme fascinada con la cantidad de palabras que puede sacar este mago, del sombrero, para describirnos la travesura -mortal- de una mujer a quien el dios que la creó ha llamado "nena", tan dulcemente.

7. Es una pena que el chico no la haya retenido, pero ya se sabe que los finales felices no venden libros.

8. Tendré que seguir leyendo a este escritor, igual alguna vez consiga escribir un final feliz.

Un beso.

A.

Mablog dijo...

con ese talento uno no puede escribir pensando en el que dirán. el relato es bueno, los críticos anónimos lo han reconocido aunque a mi no me haya gustado.

Pigmalión dijo...

Como suele decirse: Que hablen de uno aunque sea mal, eso da notoriedad y significa que no ha dejado indiferente.

Cada cual llega aquí y comenta con una finalidad que sólo él conoce y tan respetable como las demás. A mi no me gusta el anonimato ni la adulación por amiguismo, pero también es lícito.

Por mi parte leo aquí, entre otras cosas, porque se dice que el autor es muy bueno y es cuestión de aprender.

Comentarios técnicos sobre el texto los he leido y un par de ellos muy buenos, de Esther y ese/a anonimo/a (hola M.). El mio, como lector, es que el relato, cuento o como quieran llamarlo es bueno y te arrastra hasta el final con interes. Las palabras como mamada son muy naturales hoy día y no encuentro el escandalo(aunque las mamadas las veo mejor en otros momentos), y menos tratandose de Hank,pero en cambio ese culo al final no me gusta nada (Tal vez quiere dejarnos ver que en realidad era lo unico que le importaba, ya que el autor, con su habitual simpatia, ha dicho también que la mamada es lo más importante en la historia). Tampoco veo la magia que comenta sirena por ninguna parte (tal vez estará sólo a la vista de algunos elegidos).

Feliz año a todos y vamos dejandonos de anonimatos y cortesías que ni Hank os va a odiar más por vuestras críticas valientes ni os va a querer más por vuestras adulaciones. ¿O sí?

F.

Anónimo dijo...

Me alegro muchísimo por el autor. La síntesis de Esther, aun no compartiéndola en algunos pequeños puntos, me parece sobresaliente. (Generosa y brillante analítica sobre la elección de algunos términos que amplió tanto mi visión como mi deleite.) (También muy desprendida la aportación de “A” que deja un significativo “a quien el dios que la creó ha llamado "nena"”; para después despedirse con un “Tendré que seguir leyendo a este escritor” que me deja con un regustillo no sé si más oblicuo que travieso…)

El asunto sobre el que mostré mi coincidencia con el primer anónimo, relativo a la mamada, no guarda relación alguna con el uso de palabras rudas que pudieran (qué dislate...) escandalizar. Los tiros iban en cuanto a tratamiento narrativo.

Por otro lado, mi comentario era mucho más positivo que negativo; así que aprovecho para dejar constancia de mi sorpresa por la interpretación que de él parece reflejar otro de los anónimos (que se diría, por su redacción, el primero de ellos). Conforme más maduros se vuelven los frutos de un autor, mejor se prestan a ser exprimidos. Las obras de rango menor no pueden ser corregidas, así que tras puntualizaciones incisivas y concretísimas, subyace también un evidente, aunque tácito reconocimiento. Mi anonimato no es tal y mi motivo para no dejar un nombre reconocible ni siquiera es motivo, sino afición. Cobardía y juego orbitan en terrenos diferentes.

Lúdicamente vuelvo a firmar

Blacker crow than ever

Y aprovecho para saludar al no-anónimo número cinco, agradecerle a Esther el placer que me ha brindado; a Pigmalión, su saludo y guiño (Hola, F., ¿cómo ta va?); y al autor, la fineza de su trabajo.

Anónimo dijo...

Esta vez, y por única, intervengo en el espacio de un escritor para dirgirme a "otro". Lo haré disculpándome de antemano con hanksiolítico, que espero sabrá comprenderme.

Para Pigmalión: Lo mejor de un debate, análisis, o simple intercambio de ideas es eso precisamente, que cada cual de la suya. Quiero decir que quedé un poco decepcionada con la que expresas porque por lo que nos cuentas, te has detenido más en la lectura de nuestros comentarios que en el escrito en particular. Me ha encantado ser llamada "lameletras" a tu forma y sobre todo que gracias a nuestras "lenguas" hayas entrado a leer un escrito que valía la pena ser leído.

A el ave más oscura que nunca: Gracias, y la aclaración de que "tendrá que seguir siendo leído" es parte de la propia prosa del autor que ejerce sobre esta lectora el mismo arrastre que describe entre sus personajes ¿Me sigues?

Un beso para Hank.

A.

Rocío dijo...

Pues mira, Pigmalión, la magia está presente desde el título. Que sea ese árbol, con lo que su leyenda conlleva, y que esté en otra parte del mundo, ya me dice mucho. El "quizás" repetido, también, como dije, me resulta significativo, así como el carácter etéreo de la chica, su absurda lógica que se nos escapa. Todo eso me recuerda al realismo mágico hispanoamericano, aunque, como ya apunté arriba, es posible que me equivoque. No entiendo nada de crítica, está claro. Me dejo llevar por las sensaciones y percepciones.

Pigmalión dijo...

A.

Tras releer tu primer comentario, creo que has debido interpretar mi:

Las palabras como mamada son muy naturales hoy día y no encuentro el escandalo(aunque las mamadas las veo mejor en otros momentos)

como una referencia a tu:

...cuando quien escribe me lo corta con la propuesta de chupada -dijo chupada, y esa expresión que no es usual en mi tierra me mata de la risa-

Pues no, no estaba haciendo referencia a eso.

Siento decir, y lo digo sinceramente, que no se lo que es un "lameletras" por lo que dificilmente puedo haber intentado llamar eso a nadie.

E insisto en que yo comento como lector ya que mis conocimientos técnicos son mínimos. Pero, ¿qué serían los escritores sin lectores, de todo tipo?

F.

Pigmalión dijo...

¡Dios mío que barbaridad!

Parece que nadie más que yo ha escrito aquí.

Sirena, podría decirte que me disculpes. Pero no, es que yo no he visto magia y lo he dicho. Así, sin más explicación.

Y a pesar de ser bastante torpe literariamente, no lo soy en otras facetas. O sea, que no necesito lecciones de botánica (Hace unos días practicamente no sabías lo que era un Ombú y hoy me cuentas a mí que es un arbol que conlleva leyenda), geografía.

Yo también puedo dejarme llevar por mis sensaciones y mis percepciones. Que en eso tampoco soy torpe.

Un beso, car.

F.

Rocío dijo...

Pigmalión, que yo no entendiese el mensaje que me dejó Hank en mi blog, no significa que no supiera lo que es un ombú. No me habría importado admitir que no lo sabía, pero no es el caso.
Y no clames al cielo, no creo que porque diga que para mí es mágico y que pueda estar confundida sea razón para tal alboroto.

Un beso, Hank, y disculpa. Ya cierro el pico.

Pigmalión dijo...

¡Cuanta disculpa y cuanto alboroto! (que no he generado yo, si no quienes se me han tirado al cuello, vete a saber por que).

Sirena, cariño, no te alteres y cuida ese vocabulario, que tú nunca has tenido pico ni has llamado jamás así a tu fábrica de besos.(los reyes te van a dejar carbón)

Hank disculpa que no me disculpe y que tampoco te de un beso. Pero yo también os quiero.

F.

Molly Malone dijo...

Hank, feliz año nuevo??.

hanksiolitico dijo...

¡Santísimo dios! ¡24 comentarios, qué emoción!¡VAMOS A POR ELLOS...!

Ah, molly, querida, el año nuevo es una mierda, peor que el anterior; como siempre.
Ya te lo voy a contar pronto. Perdóname la tardanza.

hanksiolitico dijo...

Bank, un enorme placer verte por mis dominios, así de simple.

Blacker etc, lo que he leído últimamente es lo que aparece en la entrada Menú del día en los aledaños de la biblioteca. Qué puedo decir de tu comentario: que me agrada mucho que te guste la estructura, el ritmo y el manejo del idioma (¿por qué el idioma?, no me parece nada extraordinario). ¿El tema gélido y cruel?, pues bueno, cada uno lo mira a su manera, que es la mejor manera de cada cual.

Siguiente anónimo, una lúcida conmoción es difícil de conseguir. Has hecho que me sienta muy orgulloso con tus palabras.

Anónimo del ser y la nada: muy acertados tus apuntes en azul. Mi humilde y enorme agradecimiento por tu interés.
La primera ambigüedad la escribí de varias formas hasta que me cansé. A la segunda no le veo la ambigüedad por ningún lado.
Me señalas unos párrafos que te han gustado especialmente: tu interés y tu opinión siempre han sido esenciales para mí, lo sabes. Gracias, besos y abrazos.
Del asunto de Sartre, paso.

Sebastiandell, valoro tus palabras y me alegro de que te haya gustado. He leído la referencia en tu blog y me ha hecho no sé qué ilusión especial. Ya te lo dije allá.

Rocío, te equivocas poco, y en este caso das de lleno en la diana: unos quizás muy significativos.

Anónimo que se esconde para criticar, mal me pones si las personas que me dicen lo que no les gusta de mis escritos bajaran en el listón de “las que me caen bien”. Mal concepto tienes de mí. Que tampoco digo que sea errónea esa apreciación tuya, no, pero si realmente me ves así ¿para qué coño quieres caerme bien?, ¿de qué te puede valer tener de amigo (ni siquiera conocido) a un tipo tan liviano como yo, qué puedo darte que merezca la pena?
Por supuesto, me interesa que las opiniones sean sinceras, si no ¿de qué valen?, pero no te negaré que depende de quién las digas tendrán para mí más o menos peso ¿verdad? No es lo mismo que me critique mi vecina Marta, que le cuesta un par de meses leer uno de mis cuentos –y que está claro que lo hace por compromiso-, que mi monitora en el taller literario. Por eso me gustan menos los anónimos que los identificados, es evidente. Como a todos.
Aún así, si temes que puedas descender por mi particular escalera al infierno de los olvidados, sigue siendo sincero y anónimo, por favor.

Sebastián, lo has explicado mucho mejor que yo. Y llámame Hank a secas (si quieres), es más corto. (¿Parece que estoy ligando?).

Diáfana, un placer encontrarte aquí por primera vez. Bienvenida. Una curiosidad: ¿en serio tienes varios compañeros sexuales? Me pasaré a dar una vuelta por tu blog.

Esther, MUCHÍSIMAS gracias por la intensidad de tu comentario.
Hombre, yo creo que el tipo no es tan simple como tú lo ves, si así fuera se habría vuelto cuando la chica lo despacha al principio, ¿no? Es un tipo raro, eso sí, de ahí esa ocurrencia de los ojos sangrantes. En realidad no tenía ninguna intención de levantársela, y menos únicamente de levantársela. La mamada es más bien un agradecimiento de la chica por haberla seguido a pesar de su desaire, no algo que el buscara y que ni siquiera le agradara tanto. ¿Por qué una mamada?, ¿tendrá algo que ver con el CSM catorce? Quién sabe…
Y no, Esther, un culo nunca es un cacho de anatomía, jamás, nunca, en absoluto, de ningún modo; es el contrapunto más bello a la muerte de la chica, es ciento volando.
Extraigo este párrafo tuyo, muy clarificador, muy certero:
Los diálogos son muy buenos, en la forma y en el fondo, incluido en lo que no se dice (deliberadamente, claro está). Dejan una sensación... de tristeza. Eso. Ella... aún en su felicidad (una felicidad casi de niña), deja traslucir una profunda tristeza. Luego se entiende el por qué.
La frase que señalas como excesivamente elaborada, la primera, ya la menciona otro comentarista más arriba, y es cierto que la reescribí varias veces sin conseguir el punto: se me atragantó, la muy puta. Las otras que apuntas, a mí particularmente, me parecen metáforas sutiles y encantadoras.
La mención del origen del ombú la hace el narrador, o al menos eso pretendí yo, ya que éste escribe desde el futuro, o sea recordando ese hecho anterior. Como si al narrar se le ocurriera pensar en la extrañeza de aquel árbol en el sitio equivocado, tan equivocado…
Tengo otros cuentos, pero no en el blog. Si quieres te los puedo enviar por email. Avísame.

Anónima A. , la próxima vez que tenga que escribir algo con un tono similar, lo haremos juntos si tú quieres. Me han clavado en el sitio tus puntualizaciones. Me has hecho ver a mí. Otro beso.

Mablog, lamento que no te haya gustado, pero me agrada que lo consideres bueno. Un abrazo.

Pigmalión, gracias por tu aporte.

Anónimo Blacker etc, cuanto tú hablas, yo me callo. Lo dices todo con tal lúcida preclaridad que apenas se puede apuntar un puto paréntesis a tus comentarios. Ya quisiera yo que me analizaras al microscopio todo lo que escribo, pero claro ¿gratis? Demasiado pedir.
Un abrazo enorme.

Rocío, A, no merecen la pena según qué cosas. ¿A que no? (Eso sí, cuando Rocío se mosquea es una delicia).

Querida Molly, ahora me ocupo de ti…

Exilio Voluntario dijo...

Y a mí no me comenta usted el comentario??? Jo.. y eso que no soy anónima ni me escondo.

Ay, coño!!! Que no he hecho ninguno...

Bueno.

Entonces, nada.

:-P

No puedo hacer un comentario sin que suene todo a repetido: deslumbrante, inventivo, doloroso, delirante, surrealista, hiper-realista, desesperado y desesperante... hermoso, triste, demoledor cuento.

Si dijera que me ha gustado, mentiría: me gustan los finales felices. Así pues diré la verdad: es usted desgarradora, apabullante, insufriblemente bueno, Hank.

Y ahora... coménte-me.

O no.

En cualquier caso, un beso.

Anónimo dijo...

Sublime.

El Viajero Solitario dijo...

Buen relato, hank. Suscribo casi en su totalidad los comentarios de Esther.
Me han gustado especialmente los diálogos.
Como pero, además de algunas frases que habría que pulir, creo que el relato, especialmente en la felación, carece de verosimilitud. Muy literario, eso sí, pero poco verosímil (no acabo de creérmelo, a pesar de lo bien escrito que está).
El ombú, ¿homenaje a Marechal o tal vez a Cortázar?
En resumen: te enlazaré

Anónimo dijo...

Bueno, bueno, bueeenoooo, cuántas opiniones.... Llego tarde pero me adueño de la nº 30, un número redondito y molón. Lo malo es que ya no sé que decirte. Me sumo a los estupendos comentarios de Esther.

Sobre la mamada: pues no sé..., por un lado parece chocante, así de repente, como que no encaja, pero claro, si el personaje de la chica está desequilibrado todo es posible.

Las reacciones del chico: tampoco son muy normales, pero es que si lo fueran no habría cuento, ¿no?

Los dialogos: Uno de los mejores logros del relato.

Conclusión: ¡Magnífico!

Sinuosa

(Vamos a ver, Sinuosa, ¿por qué a ti no se te ocurren relatos como este, ein?... Aysssss..., qué envidia, Dios....)

Anónimo dijo...

... y sí, la verdad es que debe ser cosa de dioses -lo digo por la sorpresa del autor- Lo que me llama la atención sobremanera es que resulte más increible la propuesta de la chica que el ombú fuera de sitio, o la escalada a él.

Ciertamente cada día me reafirmo en la idea de que no hay nada más increíble que la realidad cotidianita y del montón...

¿Será que hay que estar loca para beber un trago de esencia de chico cuando a una le apetezca... y el chico se deje?

En fin...

Anónimo dijo...

Pues siento ser el Pepito Grillo que ague la fiesta pero el relato, ni me gusta ni le veo el valor. Se te nota especialmente avezado en el aspecto formal pero en el narrativo, estás completamente vacío. Claro que si eso es lo que buscabas, enhorabuena...

Si tuvieras que elaborar un plotline de tu relato, ¿qué estás contando realmente?

Cada día estoy más harto de esta nueva forma de narrativa tan de moda últimamente. Pomposa, fatua e hinchada como un globo pero que realmente ni cuenta ni aporta nada. Umbral era un autentico genio de este tipo de "prosa-sonajero".

Sin acritud.

Anónimo dijo...



No les dejes que te lleven, mi niño. Que no se te lleven...

Yo, tus ojos

juanaragon dijo...

A veces -esta es una más- envidio cómo escribes, con la mala leche de los que desean que el otro se quede manco para no escribir más. Esta vez también envidio la cantidad de mensajes que has recibido. Obviamente no los leí todos, de puro envidioso, claro.

Anónimo dijo...



Hola, Juan Aragón:


Aprecio tu trabajo. (Del conjunto, unos mucho más que otros.) Soy MOD QUINTANA. Te voy a decir una cosa al oído, estereño: si quieres medrar en comentarios, atiende a tus comentaristas, aprende a desentrañarlos de la común medianía que percibe niebla en el anónimato.

Me has entendido, seguro.

Un abrazo tan cordial como viril, estimado.

Te dedico una firma:

La visión, cayado del pastor, ciega a un individuo solo, pero dibuja la ruta del rebaño.

Anónimo dijo...





Querida mami:


Soy tu hijita. He entrado por tu atajo porque me resulta más cómodo que el anonymizer. Ya sabes, voy a hacer un poco de proselitismo, al feudo, caña en ristre. «Esther, aprende cómo hacemos sites literarios los adultos, dulce. Pero atenta, niñita, si lo que quieres es levantarme a mi estrella vas a tener que batirte conmigo trabuco en mano, harta de grifa. O espero que, al menos, se te dé bien la esgrima, y que tengas la cabeza firmemente aglutinada sobre el tronco, nena. Bostezo si venzo en el tercer movimiento del tablero. (Tics que tengo.) Es una afrenta en toda regla, por si no sabes leer en los espacios en blanco; te traduzco. (Mail personal, para responder agravios leves, investigando en las firmas al pie de esta nota.»

Perdona, Gin, pero no pude evitar la tentación de dirigirme a Juan, (ni de amenazar a la **** que pretende cobrar la pernada de mis prebendas); hace tiempo que tenía ganas de hablar con él.
Lo otro, ya sabes. Vascos de piedra blindada, mecagüen hasta en Rotz; el día que estés en lo más alto, te pasaré yo las notas de tu discurso, y no ninguna advenediza de turno, aunque tenga que dinamitar Castilla la Vieja al pleno y la meseta central.

Y ese día llegará. Llegará. De principio a fin. Creyendo en ti desde el puto primer día.

Un abrazo viril, madre.

ordequin / MOD QUINTANA. / Arista / /(/(/( / Don Diego López de Haro / Blacker crow than ever. / S.E.K.C. / Mar Océano / La Visión.


Anónimo dijo...

Pues siento ser el Pepito Grillo


Ahí tienes a Ivo Garr, mami querida. Y sin programas informáticos, a golpe de neurona cincelada.

Siempre vigilando tus espaldas,

tu hija, superdotada y estúpida, tan estúpida, pero con la dúctil cualidad de convertir el acero en mercurio.

De nada.


MOD. La Visión.



Anónimo dijo...

Mod Quintana, tú, como siempre, como un grano infecto, envenenandolo todo. Siempre en medio. Intentando robar el protagonismo de los que brillan con luz propia.

En cualquier lugar en donde hay un foco alumbrando a alguien con talento, allá te vas tú, a chupar cámara con una desesperación patológica.

¿Cómo no te das cuenta?

Creo que tienes un serio problema de autoestima. Háztelo mirar, por favor.

Perdona la intromisión, Hank, pero me duele que te utilice.

Herman dijo...

Tu poderosa escritura no me deja indiferente, amigo Hank. Volveré por tus dominios. Y muchas gracias por los comentarios que deslizaste en mi blog. Ya te he incluído en la lista de favoritos. Un cordial saludo

Anónimo dijo...



Mis disculpas, Hank.


Tenía una cogorza monumental, "aderezada", para más señas...

Lo siento mucho.

MOD QUINTANA.

Anónimo dijo...



Yo no necesito chupar cámara, estúpida. Y lo del "foco alumbrando" me lo sustraes de mi última composición... Pareciera ello, oye.
Yo también te doy un consejo: si te caigo mal, no me leas. Es sencillo.

Dime quién eres, chupatintas. Da la cara. (Pero no aquí. Mi mail es fácil: hotmail.com antecedido por mi nick más habitual.) A ver si eres tan gallita a la luz del día.

MOD.

Anónimo dijo...

Nada, que no aprende, oye… No hay mayor ciego que el que no quiere ver.

No es tu blog. No es tu relato. No importa quien sea yo, y mucho menos si me caes o no me caes bien. No eres la protagonista ¿Cómo no lo entiendes de una vez?
La imagen que proyectas es patética.
Te lo vuelvo a repetir: apárcate a un lado y deja ya de pisotear las flores que no te han lanzado a ti.

Y no soy ningún estúpido, so tonta.

Nuevamente mil perdones, Hank.
Prometo no volver a intervenir. No es mi deseo seguir alimentando al "parásito".

Anónimo dijo...

Exilio, niña de la canción, qué sería de mí cuando me adentro en la noche en busca de puticlús sin tus mapas estelares, qué de mí atravesando encrucijadas en la moto sin tus indicaciones, y cómo encontrar el camino de vuelta si los gorriones del alba siempre acaban con el rastro de migas que suelta el dispositivo en el tubo de escape.
Sin tus mapas, niña, andaría ahora por Estocolmo, seguramente.
Un beso en la axila.

Anónimo sublime, qué palabra tan encantadora.

Viajero, un cuento que carece de verosimilitud es una mierda y, desde luego, no es un cuento. Si el lector no se cree lo que está escrito, lo que está escrito no vale. El ombú no es ningún homenaje: forma parte de la historia, digamos del corazón de la historia; es tan inadecuado en su realidad norteña como la propia chica en su realidad cotidiana.
Gracias por el enlace.

Sinuosa, ¡me encanta verte por aquí, navarra de cambiante marea!
Exacto, la mamada no encaja igual que no encaja el ombú, ni la chica, ni la actitud del tipo. (Pero qué lista es esta chica).
Un abrazo, entrañable conocida.

Anónimo de los dioses, ¿verdad? Estoy con tu forma de verlo; lo que dices en el primer párrafo es lo que le da sentido al cuento: todo está más o menos fuera de sitio.

Pepito Grillo, no sé lo que es un plotline (paso de buscarlo en el google ahora), pero te diré que lo que estoy contando es lo que cuento, ni más ni menos. Si esta nueva forma de narrativa tan de moda últimamente con la que me identificas no te gusta, no pierdas el tiempo en leerla: lee a Pio Baroja o a Unamuno, creo que disfrutarás mucho más y, sobre todo, sabrás de qué están hablando. Lo siento.

Ojos, ¿y dónde me han de llevar?, ¿y quién o quiénes?

Amigo Juan, ¿estuviste vacaciones? Santiagueño, sabes que si alguien envidia a alguien soy yo a vos. Y no sabes la vergüenza que me da no terminar aquello que te prometí. De cualquier modo, me alegra mucho verte por mi blog.
Un abrazo fuerte.

ordequin, decididamente no me gusta ni una mierda tu proselitismo forero, ni el tuyo ni el de nadie. Me jode cualquier tipo de proselitismo. Me saca de quicio y me revienta las pelotas. Estoy hasta los cuernos de los foros, la verdad, y me jode porque podría ser la mejor forma de echarnos una mano unos a otros, pero las putas rivalidades y en ansia de protagonismo de los administradores y sus adláteres los están pudriendo con verdadero entusiasmo. Una pena, joder, como la vida misma.

Considero que no me atañe la rivalidad entre MOD y el último anónimo. Aprecio, en cambio, la estima que me dispensan.

herman, como te dije, me encantó tu pequeño y brillante cuento. Por supuesto, volveré por tu sitio y te seguiré leyendo: no es fácil encontrar dónde entretenerse con tanta basura desperdigada en el hiperespacio.
Compartimos el cordial.


Hank

Lula Lestrange dijo...

Es, de todos tus relatos (o al menos, de todos los que yo he leído), el que menos me cuesta visualizar en imágenes. El color del texto: azul eléctrico, tirando a celeste pero sin degradarse hasta el punto de llegar a serlo.

Creo que si yo fuera a suicidarme, o a hacer lo que se supone que hace la chica al final del relato (que no sé si es suicidio u otra cosa diferente), consideraría muy seriamente la posibilidad de hacerle antes a alguien una mamada. No por el sexo, por supuesto (¿a quién puede importarle verdaderamente el sexo en una situación semejante?), sino por otro motivo bien distinto: la dádiva, el regalo, la despedida impulsiva, la interacción espontanea, la maximización del no tener ya nada que perder...

Y por debajo de todo eso y a pesar de lo brusco de la pregunta, la frescura y el candor que destila el lago chispeante de dos ojos dispuestos a entregarse...o no. La no necesariedad de las cosas, la mera apetencia.

Me cuesta un poco expresarte lo que me ha sugerido tu relato, pero creo que te he entendido. Creo que te he entendido. Y algún que otro comentario que te han dejado por aquí merecería una decapitación pública.

Un besso,

4ETNIS