Camino del taller, un africano me adelanta en bicicleta, el frutero acarrea cajas del furgón aparcado en doble fila, un perro enano asoma el hocico entre las cortinas y mira a dos hip-hoperos que vocean rimas en un balcón, la maleza invade a gran altura la fachada de un edificio agrietado, el cartero recorre la calle de flor en flor husmeando al azar en los buzones, un coche muy caro avanza por la calle despacio para que lo mire el negro, el frutero, el perro, los hip-hoperos, el cartero y yo.Cerca del taller, el sol me toca las cejas en una bocacalle, doblo a la derecha: Sonia o Vicky o Sandra se rasca el cogote detrás de un mostrador y le ofrece una baguet a una vieja que espera el pan y lleva una arruga origami incrustada en la falda, en una persiana mugrienta un cartón pegado con fixo dice cerrado por roina, detrás de un señor con corbata la calle huele muy fuerte a colonia for men, desde la azotea del cuartel de artillería abandonado se asoman los okupas y fuman cigarrillos entornando los ojos, más arriba una rata nocturna se cobija en las hojas profundas del ficus gigante, muy por encima las gaviotas planean el rastro de camiones de basura que migran al vertedero, y más arriba aún a lo mejor está Dios haciendo algo porque no es el séptimo día.
En el taller, los mecánicos adolescentes huelen a zapatillas cerradas, los otros sostienen pitillos encendidos en la boca y aguantan el humo en los ojos sin lágrimas, en la oficina del fondo espero la atención de una chica que me ignora, le digo hola, ¿está reparada mi moto? La chica chupetea un bic mordisqueado, busca en el ordenador y me dice para nada, y me mira luego porque no me muevo del sitio y arruga el entrecejo. Vale, ya volveré otro día, le digo.
Empujo la puerta y en la calle no huele a grasa de motores ni a carburo porque hoy empieza el mes de marzo y ya falta menos para algo.

21 comentarios:
Cuando te leo cosas como ésta pienso que tú no las imaginas. Que simplemente coges tu cámara, con su potente zoom y sales a filmar. Luego vuelves a casa, visionas la cinta y le pones palabras, olores, ruidos.
Y entonces yo estoy ahí, en mitad de ese barrio. Mezclada entre esa gente, oliendo sus calles... Y hasta consigues que mire hacia ese cielo azul. Yo lo veo azul a pesar de la miseria.
Construyendo escenarios eres un auténtico genio.
Una frase que me encantó:
“… más arriba aún a lo mejor está Dios haciendo algo…”
Un placer encontrarme con tus palabras.
Echaba de menos tus relatos. Este
es hermoso. Tras tus palabras voy
husmeando como tu cartero, cada
rincón, cada lugar, cada personaje,
que pareciera reconocer, que se
me vuelve familiar.
Me ha encantado, Hank.
BB
Aprovecho la firma para invitarte a que te des una vuelta por nuestro blog www.thesocialparticipation.blogspot.com
Nos gustaría que nos ayudes si es posible publicando una nota sobre nuestro blog en tu espacio, con el objetivo de que más personas conozcan nuestra misión.
Es verdad que puede parecer una broma o algo poco serio que un programa (como el que estamos armando) esté dando sus primeros pasos sobre la plataforma de un blog. La realidad es que tratamos de hacerlo lo más profesional posible utilizando las herramientas que mejor sabemos utilizar. Esperamos tener el apoyo de la gente y que pronto lo que hoy comienza siendo un blog pase a ser una página que pueda ofrecer más servicios para las personas que decidan colaborar con este programa.
En nuestro blog podrás encontrar más información sobre nuestra causa.
Desde ya muchas gracias!
P.d: Por favor pedile a tus amigos que tambien nos distribuyan, solamente con la ayuda de una red social podemos triunfar!
Gracias!
Genial, fresco, rápido, palpable...
tan real como cualquier esquina de nuestras ciudades...
Gracias y beso
uhmmm...
El 15 de marzo...
Hay mucha vida en esto que has escrito, amigo Hank. Y apresar la vida en un folio nunca es tarea fácil.
Me ha gustado mucho la manera en que encadenas las distintas visiones del protagonista camino del taller, hace un relato ciertamente visual. Muy bueno lo de repetir al negro, al frutero, al perro... mientras avanza el coche caro para que lo miren, uno se lo imagina marchando lento, con la ventanilla del conductor bajada, un codo asomado y unas gafas de sol de marca apresando la luz.
Y sí, ya falta menos para algo, afortunadamente.
Un abrazo.
I liked it.
Te ha salido un travelling precioso.
Estoy de acuerdo con el viajero, un panorama cotidiano muy visual,unos excelentes cinco sentidos y convino con él que la repetición peroo, frutero...se lee con mucho gusto.Un placer!
Abrazos!
Una pregunta, Hank, acaso algo estúpida (estoy algo ebrio, lo confieso), ¿por qué has elegido esa imagen para ilustrar tu narración?
Abrazos
Hola, Sinuosa, el placer es mío por contarte entre mis lectores (“entre mis lectores” menuda expresión). El cielo está muy alto y la luz blanquecina es tan intensa que destiñe el azul, como lavado con lejía y puesto a tender.
Gracias, BB, por dejar tus impresiones. Compruebo que de alguna manera todos compartimos un fondo común de vivencias cuasi epifánicas.
Eso es, Alkerme, los idus favorables que tan mal le sentaron a Cayo Julio César a pesar de la advertencia del famoso un vidente ciego –qué puta paradoja-. Un abrazo.
Herman, me alegra verte por aquí, amigo. Elegí esa foto porque esa habitación vacía parece a la espera de algo, quizás unos muebles, o unas vidas, y refleja gráficamente una parte importante del estado que yo pretendía en el narrador. Una parte, digo, porque la habitación en sí bien podría ser objetivo de la mirada, un elemento más del paseo y por tanto con pleno derecho a figurar si no en el texto sí en las impresiones del lector.
Eso es Viajero, has puesto en palabras la escena que yo imaginé que veía el narrador: ese coche expuesto con su dueño dentro, despacio, para recoger admiración y despertar envidias.
Gracias, Raúl.
Gorocca, no llego a entender muy bien lo que comentas del frutero, pero si te ha gustado ya está bien. Un abrazo.
Aquí falta menos para el otoño, por ejemplo, y eso basta para ponerme de buen humor.
Es un escrito muy fotográfico, Hank. En realidad, es un escrito que satisface todos los sentidos.
Buen fin de semana Hank, un abrazo!
"Arruga origami", ¡qué elegante! Por un momento me he perdido en la curvatura papirofléxica de la falda de tu señora...
Yo también tengo ganas de que llegue la primavera y, con ella, la bendita hipomanía.
Un besso. Llámame un día de éstos y hablamos.
4ETNIS
Qué cosa más hermosa escribiste, Hank. Hermosa literatura que proyecta una película en la pantalla interior apenas se la empieza a leer. Una joyita. Mis reverencias.
el primer relato que escribí era así!!!! incluida la referencia a Dios "más arriba aún"; pero con mejor resultado, claro (esto último es broma eh, jejeje). Me ha gustado, un bonito travelling.
Qué amable la del boli bic chupeteado, oye....
con gente así da gusto ir a preguntar cualquier cosa...
sabes qué?
Me ha parecido un trozo de película.
Supongo q a eso se ha referido ya algún comentarista con lo de "travelling".
Es la primera vez que te leo,aunque sí conozco a algunos de tus lectores/escritores.
Saludos, me gustó mucho.
Muy bueno ese lento paseo por los alrededores del taller. El final me ha parecido genial. Efectivamente todos esperamos expectantes ese algo
Gilda, qué gusto encontrarte por aquí, que hayas venido por tu propio pie y que de alguna manera una cosa mía te hiciera disfrutar. La sensación no tiene precio. Vuelve cuando quieras, te estaré esperando -esperanzado, expectante-.
Gorocca, veo que te has tomado una tregua: que la disfrutes con placeres y descubrimientos.
Iria, tus exposiciones narrativas me dejan tan anonadado que no sé qué decir y te sigo el rastro escondido por las esquinas.
Ah, Lola, con lo agradable que es hacerlo, qué de tarde en tarde nos encontramos... Un abrazo.
¿Gris? Yo conozco una Gris que tenía un perro tontito y un conejo medio suicida, y esa Gris escribía estratosféricamente mejor que yo. Así que quizás seas la misma. Me gustaría saberlo.
Reyes, por tu visita te he conocido y he disfrutado de tu Sevilla un rato. Te agradezco la oportunidad.
Pasado, he descubierto en tu blog que escribes micros y no meras ocurrencias. Eso es mucho más que un mérito. Gracias por el puente.
Pues, no tengo perro tontio, ni conejo suicida, de hecho no tengo ningún tipo de conejo (jeje), así que me temo que no soy la gris de la que hablas, como mucho sería el gris. Ah, yo también conocí a una gris (por aquello de utilizar el mismo seudónimo), esta era jovencita y vivía en barcelona y escribía con mucho mucho gusto, todo un placer leerla. quizá sea la misma...
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