― Deja de pensar en eso.―En qué.
―En lo que ya sabes; me pone mal cuerpo.
―A ti todo lo que no sea follar y beber te pone mal cuerpo.
―Pues, ahora que lo dices, no estaría mal un poco de sexo.
―¡Suelta la bragueta, vicioso de mierda!
―Venga, no seas muermo…
―No voy a dejar que te toquetees ahora. No quiero.
―Y qué pretendes hacer, ¿seguir mirando por la ventana y suspirar por la estúpida esa?
―No te pases con ella…
―Te has emperrado con la rubia. Si por ti fuera estaríamos todo el día espiándola amargados. Ni siquiera te pone caliente: vamos, ¡rollo platónico!, tiene cojones…
―Te compenso dejándote beber como nunca, nos vas a pudrir el hígado, no tienes derecho a quejarte.
―Faltaría. Ni Emma quiere ya follar con nosotros con esa cara de Dolorosa que tienes. Lo sabes: te mira raro y no pone ningún interés. Nos evita si puede. Antes de que apareciera el amor de tu vida nos divertíamos con ella, le gustaba
―A Emma le pagamos, no lo olvides.
―Al principio no se le iba el susto del cuerpo. Dos bocas y cuatro ojos no es lo más habitual , pero luego empezó a darle cada vez más morbo hacerlo con nosotros.
―Con nosotros, siempre nosotros… eso es lo que más me jode.
―Claro, ahí está el quid: sabes que tu rubia saldría corriendo si viera algo como nosotros.
―Si pudiera librarme de ti…
―Noto el odio bullendo en la sangre, no sigas por ese camino.
―Tienes razón, perdona.
―Je, je, je, je.
―¿De qué te ríes ahora?
―Se me ocurre que si fueras bifalo en vez de bicéfalo tu rubia sería muy feliz contigo.
―Ah, cabrón, me haces reír… Venga, te invito a un trago.
―¿Ves?, cuando sonríes te pones mucho más guapo. ¿Llamamos a Emma?

12 comentarios:
Siempre tuve una especial predilección por los textos con diálogos, por esa capacidad (cuando el escritor la tiene) de mostrar mucho más de lo que un narrador omnisciente se mate por contar.
Pero, como siempre, tuve un fallo de lectura garrafal: no leer el título. Pero al final se convirtió en un aliciente más, porque me pasé media lectura intentando saber quienes hablaban. ¡Pa matarme, vamos!
Este defecto, de no leer los títulos, me ha traído más de un suspenso en mi época de estudiante: me aprendía los contenidos y nunca recordaba las preguntas a los que se referían. Aysss…, y sigo igual.
No soy hombre, claro, pero, esos diálogos, ¿no son muy frecuentes entre vosotros?
(Ahora me tildarán de… Ufff, seguro que de algo…)
Feliz mañana, Hank.
Yo leí algo de alguien que hablaba con su estómago. Y también leí algo de alguien que le hablaba a su polla. Me gustan esos diálogos entre partes de un todo. Me confunden, pero me gustan.
Peor que tener dos cabezas, debe de ser no tener ninguna.
Jajaja, genial. Saludos a los dos.
¿Existen los hombres bifalos?
Muy divertido, Hank. Y levemente perturbador. Una pesadilla tener dos cabezas. Con una ya es casi imposible. Me has hecho pasar un buen mal rato. Te lo agradezco.
Vaya,yo leí el título,pero por un momento llegué a pensar en,dos rubias y un moreno,dos morenos y una rubia,una que saca el lado perverso,jejeje.Está muy bien ese diálogo que como bien apunta Sinuosa,no es fácil mantener.
Un abrazo,a tres?
Dios mio, dos cabezas... Me parece tan retorcido que no se me ocurre nada que decir.. :)
Me ha gustado mucho y desde luego me ha parecido absolutamente real, yo mantengo verdaderas conversaciones conmigo misma. (así me va...)
Besos, amigo
güeno mu güeno...
fluido dialogo endogeno
de oscuros deseos...
doc.jkl
Por un momento pensé que eran siameses. Pero cuando vi el título se aclaró todo.
Me han gustado los diálogos, pero lo interesante del cuento no es lo que se dice en él, sino lo que se deja de decir.
Gracias Hank por pasar por mi blog y por desearme éxito en La Estantería.
Un saludo cordial,
Blanca
Sinuosa, no sé si esos diálogos son frecuentes entre nosotros porque no sé muy bien quiénes somos nosotros. No soy bicéfalo, y nunca he tenido contradicciones tan evidentes. Sí más sutiles, pero no tan evidentes (menos cuando estoy borracho y me peleo con mi sombra).
Raúl, eso digo yo.
Saludos de los dos, Bárbara .
Gilda, yo conocía a uno: era fascinante mirar esas dos cosas mear al unísono.
Herman, creo que me inspiré en algo que escribiste tú al respecto… ¿o no fuiste tú?
Amaia, venga ese abrazo.
Jordim, parece que tú has entendido a la primera.
Alkerme, no es un diálogo con uno mismo, es otra cosa, pero se parece.
Doc, ya hablaremos.
Blanca, quizás el título lo haya enredado todo, por eso lo he cambiado. Finalmente son dos en uno, en uno, pero dos.
Eso de hablar consigo mismo està bien. Hablan con ella al mismo tiempo? a duo? Como los del duo dinàmico?
El final està bordado.
Buen relato.
Saludos
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