A veces no me importa no tocarte nunca. De vez en cuando eso no me importa, me da igual porque lo que quiero en el fondo es el fondo que nos une, el elemento químico más pesado de la reacción; como dos barcas amarradas con maromas larguísimas al mismo muerto, dos cosas distintas que son sin arreglo lo mismo, dos cuerpos deambulando sin abrazar lo que buscan porque no buscan nada, sin abrazar nada y apuntalados de lo que les rodea porque lo que más desean está dentro de uno: ni cerca, ni lejos, ni en otra parte.Cuando imaginas que me montas y me agarras con la carne, mis ojos se llenan de carreteras, de paisajes, árboles, sendas, huertas, higueras, pastos, expectativas, niños, nacimientos, esperanzas, ilusiones, caminos, silencios, brisas, lunas, nubes, soles, grillos, noches, gustos, primicias, alegrías, sabores, olores..., tu boca, tus ojos; tu boca, mujer, y no morir jamás. Probar tu sangre, beberla y renovarme; alimento, víctima unívoca de un vampiro que desprecia otro cuello y otro líquido que no sea el tuyo: tus caldos para mis labios con esta sed que me está arañando la garganta y el corazón, esta sed mía de hembra pura disponible, entregada, dominada, nacida para que yo te ensarte y te goce a embestidas.
Pero a veces me da igual no tocarte, no probar tus pezones, ni oler tu cuello, ni tu saliva en mi lengua, ni tus manos en mi sexo, ni tus dedos en mis labios, ni tus ojos abiertos mirándome, ni tus ojos cerrados sorbiéndome, y lo único que importa es conocerte viva, saber que existes y tenerte así, pendiente de mí, en mí, contigo, tan lejos y qué más da; tan en otros brazos y con tantas ganas de los tuyos, de los míos. A veces que cuando recibas un regalo quieras compartirlo conmigo; siempre encontrar una alegría y buscarte adentro para enseñártela, para que la veas conmigo cuando estoy bien, cuando sé que lo puedo casi todo, y qué importa el aburrimiento si estás viva y a lo mejor me quieres.
Lo más raro es cuando escucho alguna música y tú eres la música, o el aire por la mañana, o la tarde, o el orgasmo de tocarme y correrme en tus manos. Todo esto, todo esto es fácil de entender, todo esto quiere decir que giro a tu alrededor, siempre a tu alrededor y que nunca jamás seré el centro, nunca el eje, y siempre estaré alrededor de ti y tú serás mi centro incompartible.
Encontrado en una servilleta abandonada en un bar. Tetuán.
